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10/07/2012 | Infraestrutura | Porto Maravilha

Símbolo de un nuevo mañana

El pilar principal del Museo del Mañana, mayor desafío arquitectónico de la nueva zona portuaria, comienza a construirse

Uno de los hitos de la nueva zona portuaria de Rio de Janeiro, el Museo del Mañana, empieza a erguir sus bases. Con 310 metros de longitud y 45 metros de ancho, el monumento construido a orillas de la Bahía de Guanabara es un desafío arquitectónico sin igual en el mundo, y será también una experiencia museológica inédita en el país. A través de ambientes interactivos y multidimensionales, los visitantes harán un viaje por el desarrollo del hombre y de la sociedad, aparte de “conocer” representaciones del mundo a partir de las previsiones de ahora para dentro de 50 años.

“Investigamos otros museos del mundo y constatamos que este es original, sin precedentes. Brasil tiene poca tradición en centros y museos de ciencia, así que más que nunca, este museo será innovador, original, sin igual. Vamos a aplicar la ciencia para construir la imagen, los escenarios y los modos de vida del mañana. Las alternativas están abiertas, ya que el mañana es una construcción.  Estamos transformando el mundo y a nosotros mismos; por eso, contrariamente a lo que decía el poeta, no seremos más los mismos ni viviremos como nuestros padres”, filosofa Luiz Alberto Oliveira, curador del Museo del Mañana.

Y la transformación del mañana empieza, en este caso, con la construcción de este espacio de reflexiones. En el centro de la obra se está cavando un pozo de 90 metros de profundidad, donde se colocarán “estacas secantes”, que se encargarán de estancar el agua y evitar que penetre en el subsuelo.E, para que haja um amanhã, a obra também é, claro, ecologicamente correta. Y para que haya un mañana, la obra es también, por supuesto, ecológicamente correcta. Las maderas usadas, por ejemplo, son todas certificadas como oriundas de áreas de reforestación; las piedras tienen autorización de explotación; el agua del mar será reutilizada en la refrigeración del aire acondicionado e incluso los equipamientos de la obra se alimentan a energía solar captada a través de 5 mil placas fotovoltaicas. El proyecto es del arquitecto español Santiago Calatrava.

“Es un gran desafío y no es casualidad que tengamos personas con más de 20 años de experiencia. El monumento tendrá la forma de una bromelia, cuyas aletas se moverán de acuerdo con la posición del sol”, explica Edilson Costa, gerente de producción de la obra.

El museo formará parte de una plaza con un jardín y espejos de agua. La idea es que el visitante entre en una especie de pórtico: como si allí pudiéramos conocer el año 2060 (siempre 50 años adelantados) y, a partir de ahí, reflexionar sobre el futuro que queremos y que, al final, estamos construyendo ahora. Para ello, la narrativa sigue una estructura de cuatro momentos: primero, el cosmos; segundo, el contexto, que muestra dónde vivimos y el surgimiento de la cultura; tercero, la descripción de la actualidad y las transformaciones del planeta por el hombre; hasta, por fin, la exploración del mañana. Todo será contado a partir de los más modernos recursos audiovisuales, interactivos, gráficos y multidimensionales.

“Hay una nueva tradición de museos experimentales, donde los visitantes no solo contemplan un acervo, sino que participan activamente en la realización y en los objetivos de la exposición. Es como si el visitante formara parte del metabolismo del museo. Y el museo necesita a este visitante para funcionar”, explica el curador.

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